Ritos.
Leía hace no muchos días que actualmente, en nuestros pueblos indígenas de México, la migración al gabacho sustituía los antiguos rituales de paso* niños - hombres que para demostrar valía dejan el campo y cruzan la frontera en búsqueda del sueño de papel verde, regresar con su troca con bocinas marca diablo, hablando con tono pocho y pagando la fiesta patronal con hartos dólares conseguidos en la pisca en algún estado del vecino del norte.
Pero, existen también otras iniciaciones, más urbanas y para nada parecidas a ondas tipo mara salvatrucha o cosa parecida*
Hace no muchos días perdiendo el tiempo en la oficina leía este párrafo:
Pertenecen a la generación más preparada de la historia de España. Rondan la treintena, son universitarios y saben idiomas. Pero los bajos sueldos, la sobreabundancia de titulados y los cambios sociales les han impedido llegar a donde pensaban llegar. Comparten piso; no tienen coche, ni casa, ni hijos y ya se han dado cuenta de que el futuro no estaba donde creían. Es el equivalente español de los llamados JASP, "Jóvenes aunque sobradamente preparados". Universitarios, se encuentran en un mercado sobresaturado de universitarios. Con poco más de mil euros deben sostener una vida de adultos, por lo cual no pueden permitirse hijos ni relaciones estables, comparten piso con otros mileuristas y, aunque están mejor formados que sus jefes y saben idiomas y manejan instrumentos informáticos que éstos no conocen, son sistemáticamente ninguneados y despreciados por estos y no acceden a puestos de superior retribución. No se comunican por los habituales medios de comunicación de masas, sino por internet o móvil, medios que sus jefes no valoran e ignoran, son individualistas y carecen de conciencia de clase social. Son víctimas de hipotecas abusivas y emplean casi todo su dinero en el ocio. (http://es.wikipedia.org/wiki/Mileurista
Esto en Europa, pero a los mexican curious ¿cómo carajos llamarnos?
Vamos, voy más allá* quizá en las ciudades grandes del país*ganar el equivalente a mil euros sea todavía fácil de alcanzar y una vida normal sin lujos ni carencias sea factible sin problemas.
Pero, ¿qué hay con la bola de cabrones que vivimos en los pueblotes?. Sí, esas ciudades como la mía donde uno de cada cuatro personas tiene un grado universitario, los salarios promedio entre la gente menor de 30 años es apenas 1/3 de mileurista y los puestos altos (¡tantito más allá del mileurista pues!) son acaparados por gente que definitivamente no soltara el hueso, pues posiblemente ese será el puesto más alto al que aspirarán en lo que les resta en su ya obsoleta vida laboral.
Y es que como decía, lo malo de los pueblotes es que la mayoría de los cachoeuristas deciden no encarar el rito: ese acto que inicia al guardar sus pertenencias en cajas de cartón, ver televisión abierta, comer en fondas o lavar tu propia ropa.
Todo esto, mientras se preguntan: ¿para qué compartir departamento con otro jodido igual que uno?, si en casa de mamá y papá siempre hay algo qué comer.
Sea pues este, un reconocimiento a todos esos guerreros: hombres y mujeres por igual quienes se han pintado sus marcas y han tomado el rito, emancipados de sus padres, esclavos de sus trabajos, de las casas de empeño, de las tarjetas y de uno que otro vicio* pero dueños de sí.




